REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE JEREMÁS[1] (1)

Versículo: “Escogeos hoy a quién sirváis” (Josué 24:15)

Lecturas bíblicas:  Josué 24:14-15; 1 Samuel 7:3

Hay un mensaje que se repite a lo largo de la historia de Israel, transmitido por un profeta tras otro, generación tras generación. Y lo que me llama la atención es que, a pesar de que pasan cientos de años, el mensaje nunca cambia. Tampoco cambia demasiado la respuesta del pueblo. Y, si somos sinceros, nosotros tampoco hemos cambiado tanto. A lo largo de la historia de Israel, Dios presenta una y otra vez a su pueblo dos opciones. Opción 1: Vida. Entregarse por completo al Dios vivo, abandonar los ídolos, obedecerle, confiar en Él y servirle solo a Él. Opción 2: Muerte y destrucción. Darle la espalda a Dios para seguir a otros dioses, dejarnos llevar por nuestros propios deseos y acabar sufriendo las consecuencias de esa decisión.

Volvamos a los tiempos de Moisés. Dios había rescatado a los israelitas de la esclavitud en Egipto, les había hecho cruzar el mar Rojo, les había proporcionado comida y agua en el desierto y los había llevado hasta las puertas de la Tierra Prometida. Les había demostrado su poder, su fidelidad y su amor de maneras extraordinarias. Sin embargo, cuando llegaron a la tierra que Dios les había prometido, se negaron a entrar. Vieron a los gigantes, las ciudades fortificadas y los peligros que les esperaban, y tuvieron miedo. A pesar de todo lo que habían presenciado, no confiaron en que Dios pudiera cumplir lo que les había prometido. Su falta de fe condenó a aquella generación a vagar por el desierto durante cuarenta años. Y entonces, al final de esos cuarenta años, cuando una nueva generación se encontraba a las puertas de la Tierra Prometida, Moisés les planteó una elección. «Hoy pongo ante ti la vida y la prosperidad, la muerte y la destrucción». (Deuteronomio 30:15). Opción 1: Vida. Amar al Señor, obedecer sus mandamientos, andar en sus caminos y permanecer unidos a Él.
Opción 2: Muerte y destrucción. Apartarse de Dios, negarse a escucharlo y dejarse arrastrar hacia la adoración de otros dioses. Moisés no podría haber dejado más clara la diferencia. Incluso les dijo qué opción debían escoger. ¡Elige la vida!

Avancemos una generación. Josué ha guiado a los israelitas hasta la Tierra Prometida. Las murallas de Jericó han caído, sus enemigos han sido derrotados y la tierra ha sido repartida entre las tribus. Dios ha cumplido sus promesas. Les ha concedido victorias que jamás habrían podido conseguir por sus propias fuerzas.
Josué es ya un anciano, se acerca al final de su vida y reúne al pueblo para plantearle un último desafío. ¿Y qué les dice? Prácticamente lo mismo que les había dicho Moisés.
«Elijan hoy a quién van a servir». (Josué 24:15). Opción 1: Vida. Abandonar los dioses extranjeros y servir al Señor de todo corazón. Opción 2: Muerte. Darle la espalda y servir a otros dioses. Las circunstancias han cambiado radicalmente. Moisés hablaba a un pueblo que todavía no había entrado en la Tierra Prometida, mientras que Josué se dirige a un pueblo que ha sido testigo de la extraordinaria fidelidad de Dios al entregársela. Han comprobado lo que sucede cuando confían en Dios y siguen sus mandamientos.
Sin embargo, la elección sigue siendo exactamente la misma.

[1] El primero de una serie de devocionales sobre Jeremías escritos por Becky Cretney. 

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.