LO QUE CRISTO DESEA DE NOSOTROS

“Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:” (Apoc. 2:1).

Lectura: Apoc. 2:1-7.

Lo siguiente es una clase para niños de 4 a 6 años acerca de la carta de Jesús a la iglesia de Éfeso, pero se aplica a todas las edades. Empieza con una breve obra de teatro.

La maestra dice: “Aquí viene el cartero. Tiene una carta para Juan. El remite dice: Jesús. Dirección: El Cielo”. (Llega un niño con la carta y la entrega a Juan). La maestra dice: “Juan, abre la carta. ¿Qué pone”? El niño abre la carta y lee: “Te amo, Juan” y viene firmada de parte de Jesús. (La maestra continúa hablando). La Biblia es una carta de amor de parte de Dios para nosotros. Cristo ha mandado otras cartas a las iglesias. ¿Qué es una iglesia? Los niños contestan varias cosas. Finalmente, la maestra dice: “Sí. Un grupo de personas que aman a Jesús”. ¿Dónde están estas cartas que Jesús escribió?  “En la Biblia. En el libro de Apocalipsis”, contestan los niños. La primera carta de Jesús a las iglesias es para la iglesia de Éfeso. ¿Qué dice? “Os veo”. ¿Cómo los ve? (Aquí muestra una lámina del cielo con dos ojos muy grandes). ¿Con dos ojos muy grandes que aparecen en el cielo? No. Nos ve porque Jesús camina entre las iglesias. Esta ahí presente caminando de una iglesia a otra viendo lo que pasa en cada iglesia.

¿Qué es lo que ve en la iglesia de Éfeso? (Aquí enseñas una hoja dividida en dos partes, una mitad pintada en blanco y otra en negro). La iglesia de Éfeso tiene muchas cosas buenas y una cosa mala. ¿Qué cosas hacían bien? Hacían buenos amigos; no se iban con la gente mala. ¿Verdad que es muy importante tener buenos amigos? ¿Qué pasa si tenemos malos amigos? ¿Adónde nos llevan? Claro, por malos caminos, y esto no lo queremos. Jesús también ve que ellos hacen cosas buenas. Qué bien. Son buena gente. Y también ve que tienen paciencia. Esto es muy importante. Por ejemplo, si tú quieres algo de tu madre y te dice: “No te puedo dar esto ahora; tienes que esperar un poquito”. ¿Esto te cuesta? Y si tienes hambre y te dice: “Nada de comer, porque la cena es dentro de media hora”. Eso también cuesta. Y si te dice: no puedo estar contigo en ese momento porque tengo que hacer una cosa antes, eso también te cuesta. Tenemos que tener paciencia. Esta gente de Éfeso tenía paciencia.

Pero había una cosa que tenían mal. (Aquí enseñas un dibujo con un corazón pintado rojo en las tres cuartas partes de arriba y la parte de abajo en blanco). No querían a Jesús tanto como antes. En el fondo no lo le amaban). Habían perdido amor por Él. Todavía lo amaban, pero no tanto como al principio. ¡Y qué pena tenía el Señor Jesús! Él quería ser muy amado, con pasión, con entusiasmo, con devoción, y con fervor, porque Él nos ama a nosotros así. Esta situación era muy triste. ¿Qué tenían que hacer estos creyentes? Arrepentirse y volver a amar a Jesús con todo su corazón.

Hay un premio para los que se arrepienten y vuelvan a amar a Jesús de todo corazón. (Les enseñas el dibujo de un árbol con 12 clases de fruto. Haces que los niños identifican cada una de las frutas.) Hay un plátano, una manzana, un higo, una pera, una naranja, una fresa, unas cerezas, una ciruela, un melocotón, un melón, unas uvas y una sandía. ¿Cuántas frutas hay?  (Haces que un niño las cuente.) Sí, hay doce. Hay un fruto para cada mes. No tenemos que esperar todo el año para tener fruto. Con un solo árbol hay fruto para cada mes.

Y las hojas también son importantes. Con Dios todo es importante. Las hojas sirven para la sanidad de las naciones. Tienes una pupa, coges una hoja y lo pones sobre la pupa, ¡y se sana! Te caes, te haces un rasguño en la rodilla, coges una hoja de ese árbol y la pones sobre tu rodilla, ¡y se sana! ¡Qué bien!, ¿verdad? Pues, ¿dónde está este árbol? Está en el Paraíso. ¿Dónde vas a estar tú si te arrepientes y amas al Señor de todo corazón? En el Cielo con Él. Te ama a ti de todo corazón y desea que tú estés allí con Él.

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