“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Romanos 6:12, RV60).
“No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos” (Rom. 6:12, NTV).
Lectura: Rom. 6:12-14.
El argumento de Pablo aquí es que hemos muerto con Cristo y ahora vivimos, resucitados con Cristo a una nueva vida en la cual nuestro cuerpo sirve como instrumento de justicia. Esto significa que solo podemos usar nuestro cuerpo para servir a Dios, no para que se sirva a sí mismo, o a sus pasiones, o a sus deseos malos, o a sus hábitos o apetitos, porque ha muerto. Es muy difícil poner a nuestro cuerpo bajo nuestro control, porque quiere controlar nuestra vida. Pablo dice: “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para con Dios”. Dice: “Y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. Así que esto es lo que vamos a hacer:
Padre celestial, presento mi cuerpo como instrumento de justicia hoy: Presento mi mente para pensar solo en lo que Tú quieres que piense; presento mi boca para decir solo lo que Tú quieres que diga; presento mis pies para ir solo donde Tú quieres que vaya; presento mis manos para hacer solo lo que Tú quieres que haga; presento mis ojos para mirar a solo lo que Tú quieres que mire; presento mi memoria para recordar solo lo que Tú quieres que recuerde y piense en ello. Soy tuya para servir solo en tus propósitos. Tú compraste este cuerpo con el cuerpo del Señor Jesús. Ha sido crucificado juntamente con el suyo, y ha recibido vida nueva de Ti juntamente con el suyo. Tiene vida nueva en el Espíritu tal como la tiene su cuerpo. El Espíritu está en mí conectándome a Ti, a tus pensamientos y a tus deseos de santidad, en adoración y alabanza. Y Padre, te alabo hoy por la resurrección de Jesús de los muertos. Te alabamos por su obra gloriosa en nuestra vida. Te alabamos por tu ayuda en todas nuestras dificultades, y te alabamos porque Tú vas a rescatarnos en todas nuestras complicaciones para que salgamos victoriosos para gloria de tu santo nombre. Amén.
La App “Enduring Word Commentary” cuenta una historia que viene al caso. En el Siglo XIV dos hermanos lucharon por el derecho de gobernar un ducado en lo que es ahora Bélgica. El hijo mayor era terriblemente obeso. Después de una batalla feroz, su hermano menor ganó el título de Duque sobre sus tierras. En lugar de matar a su hermano mayor, el menor edificó una torre alrededor de él con una puerta abierta y le dijo que podía salir cuando quisiera. El único problema era que no podía pasar por una puerta normal por su obesidad. Su hermano le dijo que podría volver a ganar su título y sus tierras cuando quisiera, solo que tenía que salir de este cuarto. Cada día el hermano menor le mandaba comida suculenta y cada día festejaba con banquete de manjares de manera que nunca pudo salir por la puerta. Solo tenía que ponerse a régimen para salir como un hombre libre, pero su deseo de ser libre nunca venció su deseo de comer. El cuerpo lo tenía preso. Así que se quedó en aquella habitación durante diez años hasta que su hermano murió en batalla. Selah. Nos da mucho que pensar.
Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.