EL ESPÍRITU DE FE

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Cor. 4:13).

Pablo ha estado hablando acerca de todas las cosas que está sufriendo por amor a los Corintios: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (v. 8, 9). No le importa sufrir todo esto por ellos, ni le importa dar su vida por estos creyentes, porque ya renunció a vivir por sí mismo hacía mucho tiempo; cuanto más sufre, más se ve la vida de Jesús en él, y su sufrimiento resultará en más de la vida de Jesús en estos convertidos también. “Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (v.10). De hecho, siempre está a un paso de la muerte: “Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús” (v. 11), pero esto no le angustia, porque sabe que ellos salen beneficiados, y eso es lo que le importa: “De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida” (v. 12). Es una de las paradojas que encantan al apóstol Pablo: ¡Cuanto más muerte, más vida!

Pablo está convencido de que el resultado final será que los corintios se encontrarán juntamente con él en el cielo. Un día habrá una gran reunión alrededor del Trono de Dios y allí estarán él y, a su lado, estos amados hermanos por los cuales ha puesto su vida. Esta es la fe del apóstol. Aquí entra el versículo que estamos considerando: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (v. 13). Esta frase “espíritu de fe” es una cita del Salmo 116:10. Significa hablar con fe. Él está hablando con la misma fe que tuvo el salmista cuando pidió que Dios lo salvase de la muerte, y Dios lo salvó. Esto es lo que cree el apóstol: que Dios lo salvará de la muerte por medio de la resurrección, y no solo a él, sino a los Corintios también.

El “espíritu de fe” es estar convencido de que Dios ha oído y contestará tu oración. Pablo tiene este “espíritu de fe” cuando dice: “El que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros” (v. 14). Pablo cree que Dios los resucitará a ellos (él y Timoteo), y los presentará juntamente con los corintios. Nosotros nos apresuramos a decir: “Claro, todos resucitaremos; esto ya lo sabíamos”. Entonces, la muerte no nos preocupa para nada, ¿verdad? ¿Realmente tenemos la resurrección tan asumida que la muerte no significa nada para nosotros? ¿Incluso lo podemos decir cuando estamos batallando con ella, como Pablo? Pablo no solo tuvo la fe para creer en su propia resurrección, sino también en la de los corintios. ¿Crees tú en la resurrección de aquellos por los cuales eres responsable? ¿Has puesto tu vida por Jesús hasta el punto de que la muerte no significa nada por ti, porque ya has muerto con Él, y la muerte física solo significa resurrección?

Este es el “espíritu de fe” del cual hablaba Pablo. Es creer que Dios no solamente te resucitará a ti, sino también a los que tú amas, sirves, y has puesto tu vida por su crecimiento espiritual. Dios os resucitará a todos juntos. ¿Crees esto? Si es así, también tienes “el espíritu de fe” que tuvo el apóstol Pablo.

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.