“…. habiendo sido declarados justos por la fe, tenemos paz ante Dios” (Rom. 5:1, BTX).
La paz es el legado de todo creyente (Fil. 4:7). Si aun te falta la sobrenatural paz de Dios en tu corazón, busca la causa. Podría ser que necesites:
- Arrepentirte. “He aquí no se ha acortado la mano de Jehová de modo que no puede salvar, ni su oído se ha endurecido de modo que no puede oír. Son vuestras transgresiones las que se interponen entre vosotros y vuestros Dios; son vuestros pecados lo que os ocultan su rostro, e impiden que os oiga” (Is. 59:1-2).
- Humillarte delante de Dios. “… todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla, será enaltecido” (Lu. 18:14).
- Que tu corazón se quebrante a causa de tus hábitos malos. “¡Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades, borra mis transgresiones! ¡Lávame más y más de mi maldad, y purifícame de mi pecado! Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. ¡Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades! El sacrificio grato a Dios es el espíritu quebrantado, y al corazón contrito y humillado no despreciarás Tú, oh Dios” (Salmo 51: 1-3, 9, 17).
- Sincerarte con una confesión honesta. “Si dijéramos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su Palabra no está en nosotros” (1 Juan 1:8-10).
- Perdonar a otros. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también vuestro Padre celestial os perdonará, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas” (Mat. 6:14, 15).
- Vencer los pecados sexuales. “Haced morir pues lo terrenal en vuestros miembros: Fornicación, impureza, pasión desordenada, deseo malo, y la avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5). “Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de la fornicación” (1 Tes. 4: 3).
- Que alguien espiritualmente maduro te ayude a ser restaurado. “Hermanos míos, si alguno entre vosotros se extravía de la verdad, y alguno lo hace volver, sepa que el que haga volver a un pecador del extravío de su camino, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados” (Santiago 5:19, 20). “Hermanos, aun cuando una persona sea sorprendida en alguna falta, vosotros, los espirituales, restaurad al tal con espíritu de mansedumbre” (Gál. 6:1).
- Conocer el poder de la sangre de Jesús. “Y ellos lo vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, y despreciaron sus vidas hasta la muerte” (Ap. 12:11). “Si andamos en luz… la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).
- Recibir el amor de Dios. “Porque Dios demuestra su mismo amor hacia nosotros en que, siendo nosotros aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).
- Tomar tu cruz. “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ame a hijo o hija más que mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mat.10: 37, 38).
Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.