ATADOS EN UNIDAD

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mateo 18:18).

Lectura: Ef. 4:1-6.

            Dios une y Dios separa. Ata y desata. En el relato de la Creación, Dios unió y Dios separó: “Y vio Dios que la luz era buena y separó Dios la luz de las tinieblas.  Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así” (1:4, 6, 7). Como cristianos, nos separamos del mundo y nos unimos los unos a los otros. Esta unión la efectuó el Espíritu Santo cuando nos unió en un solo cuerpo a todos los creyentes del mundo. Dios manda que guardemos esta unión: “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: un cuerpo, y un Espíritu” (Ef. 4:2-4). La separación la efectuará Cristo al final de la historia: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mat. 25:31, 32). Mientras tanto, “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mat. 19:6). Al contrario, ¡lo atamos, y bien atado!

 1 Bendito sea el vínculo que une
nuestros corazones en el amor cristiano;
la comunión de almas afines
es semejante a la de arriba.


2 Ante el trono de nuestro Padre
derramamos nuestras fervientes oraciones;
nuestros temores, nuestras esperanzas, nuestros propósitos son uno,
nuestros consuelos y nuestras preocupaciones.


4 Cuando tenemos que separarnos,
sentimos dolor interior;
pero seguiremos unidos de corazón
y esperamos volver a encontrarnos.


5 Esta gloriosa esperanza reaviva
nuestro valor en el camino;
mientras que cada uno vive con expectación
y espera ver el día.


6 Libres del dolor, del esfuerzo, del sufrimiento
y del pecado, conoceremos plena libertad;
y el amor y la amistad perfectos reinarán
por toda la eternidad.

John Fawcett, 1739-1817

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