SU GALARDÓN ES GRANDE

    

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:10-12).  
 
            Al sur de la India, en el estado federal de Kerala, vive un amado siervo del Señor y hermano nuestro. Este hombre muy mayor cuenta con toda una vida de persecución. Su padre que fue Imam, un sacerdote musulmán, intentó matarlo cuando se convirtió a Cristo siendo adolescente. En el año 1981 una pandilla musulmana atacó su casa con machetes, pero él se escapó. Le dispararon, pero huyó. Diez años más tarde una turba de musulmanes fundamentalistas vino a su casa para secuestrarlo y matarlo, pero estaba fuera de viaje. Unos años más tarde un grupo de 35 hombres lo golpearon a él y a su hijo sin misericordia, pero un vecino intervino, y así sobrevivieron ambos. En total ha habido como 100 intentos, o bien para destruirlo físicamente, o bien legalmente, pero el Señor Jesús siempre vino a su rescate. Él ha podido llevar a más de 800 musulmanes a la fe en Cristo y preparar a 100 estudiantes para trabajar como evangelistas en su escuela bíblica. A través de él y su equipo millones de folletos, libros y libritos han sido distribuidos. Ahora, a su edad avanzada, sigue sirviendo al Señor como siempre.
 
            A lo largo de la historia siempre ha habido hombres como él, de los cuales el mundo no es digno. El Señor se hace personalmente responsable de ellos, y los mantiene con vida siempre que Él quiere. Sus historias están llenas de milagros de supervivencia. El apóstol Juan escribe de hermanos como ellos que han dado sus vidas por Cristo: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apoc. 6:9-11). En nuestro tiempo su número se va completando rápidamente. Un conocido periódico de Nigeria informó que en solo un año más de 600,000 personas han sido asesinadas y 2.2 millones secuestradas. Si no se paga el soborno para rescatar a éstos, también serán asesinadas.
 
            Lo que llama la atención de esta lectura es que los mártires se dirijan al Señor con suma reverencia, y clamen por la justicia. Mientras tanto el número de los que habían de ser muertos está bajo el control del Señor Jesucristo que está reinando y conduciendo la historia a su conclusión a través de mucho sufrimiento y milagrosos rescates hasta que el número de los que han de ser salvos también llegue a su culminación.     

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