NUESTRA LUZ

    

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”” (Mateo 5:14, 15).

Lectura: Mat. 5: 14-16.

            Quiero que mi luz brille en el monte y en casa, en el monte para iluminar toda la comarca, y, en casa, para dar luz a todos los que están en ella. Dios ha encendido nuestra luz y la pone donde puede ser vista. Nosotros no debemos esconderla. ¿Cómo se puede esconder nuestra luz?

  • Una modestia falsa la esconde.
  • Darnos la gloria a nosotros mismos en lugar de a Dios esconde nuestra luz.
  • No usar los dones que Dios nos ha dado la esconde.
  • No participar la esconde.
  • No hablar cuando debemos hablar la esconde.

Jesús dejó brillar su luz subiendo una montaña y predicando las buenas nuevas a miles. También era luz en su propio hogar. Sus hermanos finalmente creyeron en Él. Dejó brillar su luz predicando las buenas nuevas a miles. Dejó brillar su luz haciendo milagros y dando la gloria a Dios. Dos cosas son necesarias: una, hacer algo que revele a Dios, y dos, darle la gloria a Dios por haberlo hecho.
Jesús hizo todo para glorificar al Padre: “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os dijo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al padre, porque todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.” (Juan 5:19, 20). Su luz iluminó el rostro del Padre.
Jesús dejó brillar su luz para revelar el amor y la compasión de Dios por lo que hacía, y también reveló la sabiduría y el poder de Dios. Su vida mostró que Dios tiene el poder para sacar fuera demonios, sanar a los enfermos, levantar a los muertos y dar de comer a las multitudes. También reveló que Él tiene poder sobre la naturaleza. Pudo calmar una tempestad, andar sobre el agua, y controlar el tiempo. Pudo hacer que un barco cruzase un lago en un segundo.
Su vida reveló que Dios es capaz de controlar todo y que no hay nada que Dios no pueda hacer. Y su vida dio toda la gloria a Dios. ¿Cómo podemos revelar nosotros la gloria de Dios por medio de lo que hacemos y decimos?
            Padre amado, tú has encendido nuestra luz. Te pedimos que nos purifiques para que dé una luz poderosa en nuestra casa y en nuestro contorno. Amén.

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