UN “NO” DE JESÚS[1]

    

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.  Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere” (Juan 2:1-4).
Lectura: Juan 2:1-11.
            La frase que me llamó a atención fue: “Haced todo lo que os dijere”. No me encuentro muy bien hoy, así que no puedo ir a trabajar. Me gustaría dedicar el tiempo a trabajar en las correcciones de mi libro, pero creo que no es lo que el Señor tiene en mente para mí hoy. Creo que quiere que pase más tiempo con los niños y que los ayude con sus deberes, que ellos puedan ayudar en casa, y después que podamos jugar juntos. Tendré que trabajar en el libro otro día. La cuestión es hacer lo que Dios pide que hagamos, no lo que a nosotros se nos antoje hacer.
            Otra cosa: La conversación entre María y Jesús en esta historia es un poco extraña. María va a Jesús con un problema. Jesús dice que no, que este problema no tiene nada que ver con Él, y luego María les dice a los criados: “Haced todo lo que [El] os dijere”. Parece un “non sequitor”, que lo que ella dice no sigue. Yo encuentro muy tierna esta escena, porque, aunque Jesús ha dicho que no, María ya está contando con su carácter compasivo y sabe que Él hará algo para ayudar, porque Él ve la necesidad. Y esto es asombroso. Es algo en que nosotros podemos contar cuando le pedimos algo a Dios y nos contesta con un “no”. Podemos responder: “Vale, entonces haré todo lo que me dijeres”. Puede ser que, debido a nuestra respuesta de aceptación de su negativo, Dios actúe a pesar de haber dicho que no, porque se lo hemos pedido, y por nuestra complicidad. ¿No es precioso que María conociera tan bien el carácter de Jesús que, aunque pareciese que estaba diciendo que no iba a intervenir, ella estuviese tan confiada en Él que pudiese ir a los criados y decirles: “Él os va a mandar hacer algo; hacedlo”?
Querido Señor, hay tantas situaciones en las cuales te pediremos que actúes, tantas cosas pequeñas que necesitamos, o que no necesitamos, pero queremos tener, como vino en una boda. No es totalmente necesario, las dos personas todavía habrían sido unidas en matrimonio, pero María te conocía tan bien que sabía que actuarías. Así que, Señor, pensamos en todas las situaciones en que te pedimos algo que no es totalmente imprescindible, sin embargo, estamos esperando que actúes. Ponemos estas situaciones a tus pies, Señor, y haremos lo que pidas que hagamos. En el nombre de Jesús, amén.    

[1] Escrito por Becky Cretney

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