“Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana” (Apoc. 22:16).
Lectura: Apoc. 22:16,17.
Uno de los más bellos himnos de Epifanía empieza con esta línea: “Más brillante y mejor de los hijos de la mañana, alumbra nuestra oscuridad y préstanos tu socorro”. Jesús es la estrella resplandeciente de la mañana, pero tiene competencia. Hay uno que quiso ocupar su lugar en el cielo y establecer su trono al lado del trono de Dios (Is. 14:13), pero fue derrotado y echado del cielo a la tierra, donde continúa su guerra con los seguidores de Jesús (Apoc. 12:9). ¡Éste ostenta uno de los nombres de Jesús! También se le llama “el hijo de la mañana”. Estamos hablando de Lucifer, “portador de luz”. Desde el nacimiento de Jesús en Belén, ha intentado extinguir la luz de Jesús para que la suya tenga la preeminencia. Empezó con la matanza de los bebés de Belén, y continúa con la de los cristianos para extinguir la luz del conocimiento de Dios en la tierra. Tenemos un enemigo formidable. Vamos a mirar unos versículos que hablan de la Luz de Jesús y la engañosa luz suya:
- “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones” (Is. 14:12). Aquí “el Lucero hijo de la mañana” es Satanás.
- “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste, de toda piedra preciosa era tu vestidura” (Ver Ez. 28:13-19). Este texto se refiere a Satanás.
- “Las estrellas del alba” y “los hijos de Dios” (Job 38:7) se refiere a los ángeles.
- “Hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19) se refiere al Señor Jesús en su segunda venida gloriosa.
- “El lucero de la mañana” y “la estrella de la mañana” (Apoc. 2:28) se usan para referirse a Jesús.
- “Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana” (Apoc. 22:16). Aquí el Señor Jesús se identifica a sí mismo.
Que el diablo tenga un nombre tan parecido al nombre de Jesús nos choca tremendamente. Nos sirve para que tengamos siempre presente que tenemos un enemigo que quiere extinguir nuestra luz para que no demos testimonio de la Luz gloriosa del Hijo de Dios. Sí, El maligno es también el “Hijo de la mañana”, el “Hijo del amanecer” y “la Estrella de la mañana”. Satanás se disfraza como “ángel de luz” para engañar al mundo entero, mientras que el Señor Jesús es la Luz misma (Juan 1:5-8), la luz eterna. Satanás fue una luz creada: “… los primeros de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación” (Ez. 28:13), pero el Hijo de Dios es Luz eterna, la Luz no creada de la gloria shekiná de Dios.
La primera línea de este himno tiene presente estas verdades: “Más brillante y mejor de los hijos de la mañana”, de que hay un falso “hijo de la mañana”, y hemos de estar al tanto. Jesús supera todo lo que Satanás es y ofrece, con creces infinitas. Este otro pretendiente que está a la vista quiere deslumbrarnos para apartarnos de Dios. Usará todo lo que esté a su alcance para hacerlo, pero el Señor es el único que puede iluminar nuestra oscuridad. El mundo es cada vez más oscuro. ¡Necesitamos la luz de Dios aún más que antes! Hemos entrado en un nuevo año con muchos desafíos. Necesitamos la luz de Dios para ver el camino. Por eso oramos pidiendo que el “más brillante y mejor de los hijos de la mañana alumbre nuestra oscuridad y nos preste su socorro”. Amén.
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