PERSISTE (1)

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar… Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:1, 8).
 
Lectura: Lucas 18:1-8.
 
Esta parábola presenta dificultades para muchas personas. Se trata de una viuda que pretendía que un juez le hiciese justicia, pero por mucho que ella insistía el hombre le hacía caso omiso, o así parecía durante mucho tiempo. Este juez era un hombre que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. La gente que no comprende la parábola piensa: “¿Cómo puede representar a Dios este juez injusto? Dios no es injusto como él”. Entonces ¿en qué cosa es Dios semejante al juez injusto? En que finalmente hará justicia, pero a veces tarda mucho en hacerla. Por esto viene la pregunta: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”. “Tener fe” en este caso significa continuar orando con la certeza de que Dios nos contestará. Cristo iba a tardar mucho tiempo en volver. ¿Nuestra fe va a seguir en pie hasta que venga, o hasta que nos llame a su presencia? La oración muchas veces no consigue respuestas rápidas. Si tarda en contestarnos, es porque Dios está probando nuestra fe para ver si es real. La fe auténtica persevera.
 
La parábola se encuentra dentro de un marco que la explica. El Señor está hablando de la necesidad de orar siempre y no desmayar. Para ello, ¿qué necesitamos? Fe perseverante. Se ve que cuando Cristo vuelva escaseará la fe. Esta parábola viene en el contexto de las condiciones que prevalecerán cuando Jesús vuelva. Los versículos 26-30 describen cómo será: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento… Será también como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban… Así será el día que el Hijo del hombre se manifieste”. O sea, la vida seguirá como siempre hasta que, de repente, Cristo vuelva. Y la parábola del juez injusto añade información acerca de cómo será para los creyentes en los días finales. Se ve que cuando Cristo vuelva habrá poca fe. Juntando toda esta información vemos que en los últimos días la vida continuará como siempre para los del mundo, y que la fe de los justos será muy probada. Parecerá que Dios está ausente, que no hay justicia para los creyentes. Los inconversos estarán haciendo lo que siempre han hecho a lo largo de la historia y los creyentes estarán orando y no se les hará justicia y será una prueba de fe para ellos.
 
El apóstol Pedro comenta esta situación. Dice que los del mundo se burlarán de la venida de Cristo porque la vida continuará como siempre. Pero hemos de tener en cuenta “que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8). Esto es para animarnos a perseverar en la oración mientras esperamos su venida. El Señor está tardando para que más personas sean salvas, pero finalmente vendrá “como ladrón en la noche”. ¡Entonces ocurrirán cosas que nunca han ocurrido! “Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y la obras que en ella hay serán quemadas. Vendrá el gran Día del juicio. Habrá mucha injusticia para los creyentes, pero hemos de continuar orando con una fe viva en que vendrá Cristo y nos hará justicia.   

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