JESÚS NO HABÍA VENIDO A ELLOS

 

“Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacía Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos” (Juan 6:16, 17).

Lectura: Juan 6:16-21.

            Estaba oscuro. Soplaba un gran viento. Los discípulos no llegaban a ninguna parte. Y Jesús no había venido aún. Tú estás en una densa oscuridad. Estas siendo arrastrado hacia atrás. Tus fuerzas están agotadas y Jesús no ha llegado aún. Me pasó algo parecido el otro día. La oscuridad espiritual era potente. Estaba siendo llevada por las circunstancias. Y Jesús aún no había llegado. No sentía su presencia, sino la oposición del enemigo y este era el pasaje que me tocó leer aquel día. Me vi en aquel escenario. Clamé al Señor con todas mis fuerzas diciéndole: “Ven, Señor Jesús; ven pronto”. La historia me llenó de esperanza, porque sabía que “aún no había venido” significaba que ya vendría. Solo era cuestión de esperar hasta que llegase.

            Unas horas más tarde llegó. Tuve la convicción de que Dios quería que hiciese una cosa, y lo hice, y Jesús vino. No cambió nada por fuera, pero el cambio por dentro era de la noche a la mañana. Me volví en mí. La oscuridad se levantó. Vino la paz, una tremenda paz. Y volvió la canción a mi corazón. Cuando Jesús llega, todo cambia. Entonces me acordaba del viejo himno “Llegó Jesús”[1]:

Muy solitario, junto al sendero,
Un pobre cielo mendigaba pan;
Iba sin rumbo, a tientas y temblores.
Llegó Jesús y al ciego vista le dio.

Coro: Llegó Jesús y huyó el enemigo
Llegó Jesús el llanto a enjugar
Se irán las sombras y entrará su gloria
Si a Jesús entrada quieres dar.

Atormentado por el enemigo
Entre las tumbas iba un hombre vil  
Su cuerpo el templo era del demonio
Llegó Jesús y al diablo derrotó.

“Inmundo soy”, clamaba el leproso,
El sordomudo no podía hablar,
La fiebre alzó la víctima en sus garras;  
Llegó Jesús, la raza a libertar.

Así los hombres de hoy son incapaces,
A dominar sus vicios, su temor;
El corazón lo tienen quebrantado.
Jesús les brinda el bálsamo de amor.
                                               (Homer Rodeheaver)


[1] En el internet el himno viene acompañado de un lindo video de estos incidentes en la vida de Jesús.

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