“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos uno a otros” (Efesios 4:32).
Lectura: Rom. 12:9-18.
¿Qué es el mínimo que Dios espera de nosotros?
¿Todos los cristianos tenemos que ser amigos entre sí? ¿Tenemos que abrir nuestros corazones y compartir lo más profundo con todos los demás miembros de la iglesia? ¿Tenemos el derecho de exigir que todos compartan toda su vida con nosotros? ¿Tenemos que saber lo que le mueve a cada hermano, cuáles son sus metas y aspiraciones, y cuál es la motivación detrás de todo lo que hace? ¿Tenemos que cumplir con todo lo que espera de nosotros otra persona de la comunidad cristiana? ¿Tú tienes la misma relación con todos tus hermanos carnales, o tienes alguno preferido con el cual tienes más amistad? Jesús tiene la misma relación con todos los creyentes? ¿Tenía la misma con todos los doce? La respuesta a todas estas preguntas es “No”.
¿Cuál es la diferencia entre amigos y hermanos? Nosotros escogimos a nuestros amigos, mientras Dios escoge a nuestros hermanos. De la misma manera como no podemos elegir a nuestros hermanos carnales, tampoco elegimos a nuestros hermanos espirituales. Nacen hermanos. De todos los huevos que podrían haber sido fertilizados dentro de la mujer, Dios determina cuál de ellos nacería. Y en el terreno spiritual pasa lo mismo. Dios decide quiénes van a formar parte de su familia. Y es Dios quien determina cómo nos tenemos que relacionarnos. Hay un mínimo que Dios requiere en la relación entre los hermanos de la Iglesia. ¿Cuál es este mínimo? ¿Qué es lo que Dios, como Padre de familia ha determinado que tiene que caracterizar la relación entre cristianos?
La Biblia lo explica con toca claridad. Hay unos 59 pasajes en el Nuevo Testamento donde ocurre la pequeña frase “unos a otros”. Estos versículos son mandatos concretos que nos enseñan como hemos de relacionarnos como cristianos. La lista siguiente no es exhaustiva. Se enfoca principalmente en los mandamientos positivos. Esta enseñanza apostólica es el mínimo que Dios pide de nosotros en nuestras relaciones entre nosotros como hijos suyos. Vamos a mirar algunos:
“Amaos los unos a los otros” (Juan 13:34). Esta frase ocurre 16 veces.
“Ámense los unos a los otros con amor fraternal” (Rom. 12:10).
“Respetándose y honrándose mutuamente” (Rom. 12:10, NVI).
“Vivir en armonía los unos con los otros” (Rom. 12:16).
“Seguir la paz y la mutua edificación” (Rom. 14:19; 1 Tes. 5:11).
“Tened un mismo sentir los unos con los otros” (Rom. 15:5).
“Aceptaos los unos a los otros” (Rom. 15:7).
“Instruirse unos a otros” (Rom. 15:14; Col. 3:16; NVI)
“Salúdense unos a otros con amor cristiano” (Rom. 16:16)
“Los miembros se preocupen los unos por los otros” (1 Cor. 12:25)
“Servíos por amor los unos a los otros” (Gal. 5:13)
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (Gal. 6:2)
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