LA MUJER SABIA

“La mujer sabia edifica su casa” (Prov. 14:1). 
 
Lectura: Prov. 14:1, 2.
 
                      La sabiduría en la mujer consiste en saber lo que significa ser mujer hoy día cuando hay tanta confusión en cuanto al tema, y luego dirigir su vida de acuerdo con lo que ha comprendido. Esto la llevará a vivir una vida radicalmente diferente de la de sus vecinas que se rigen con la mentalidad de la sociedad que nos envuelve. Ella estará viviendo para el reino de Dios, con miras de agradar a su Padre que está en los cielos, conformando su vida a las enseñanzas de las Escrituras que definen lo que es una mujer y cuál es su función. ¡Se encontrará muy rara!, pero muy privilegiada, y realmente satisfecha, porque ninguna mujer se satisface fuera de su identidad femenina.
 
                      “La mujer sabia edifica su casa” (Prov. 14:1).  ¡Esto es revolucionario! La mujer típica de hoy desarrolla su vida fuera de su casa, no tiene la casa como prioridad, no se sacrifica para salvar su matrimonio, no quiere tener muchos hijos, no considera la maternidad una prioridad en la vida, ni se dedica a apoyar a su marido en su ministerio, ni quiere encajar su vida con la de él. Cuando juntamos Proverbios 31, Efesios 5 y 6, y Tito 2, tenemos una información bastante completa acerca de lo que Dios quiere para la mujer casada, y sabia es la mujer que acopla su vida a esta enseñanza.
 
                      “Mas la necia con sus manos la derriba” (Prov. 14:1). Este es el otro lado de la moneda. La necia busca su realización en su marido, quiere sentirse enamorada, comprendida y mimada; no comprende que el amor es entrega, es paciente, bondadoso, da sin miras a recibir, no es orgulloso, no actúa indebidamente, no pierde la dignidad, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, es perdonador (1 Cor. 13:4, 5). La necia opta por el divorcio si no encuentra lo que quiere en su marido, y termina derribando su casa y haciendo un daño a sus hijos que dificulta el resto de su vida.
 
                      La mujer sabia gana la confianza y el respeto de su marido y sus hijos. Es trabajadora, disciplinada, organizada, y abnegada. Es atractiva en su vestir, habla con sabiduría y bondad, desarrolla sus talentos, asegura que su casa funcione, lleva bien sus negocios, administra bien el dinero, atiende a los pobres, cuida la reputación de su marido, gana la admiración de sus hijos, y ama al Señor de todo corazón. Sabe someterse a su marido sin perder su personalidad o su dedicación al Señor como el Primero en su vida. Sabe amar a sus hijos sin consentirlos, y disciplinarlos sin anularlos. Los cría en la amonestación y el temor del Señor, y luego los deja en sus manos para que Él acabe su obra en sus vidas.          
 
                      Esto, en cuanto a la mujer casada. Y para las solteras las Escrituras enseñan que su llamamiento es igualmente de Dios. No es menos, bajo ninguna perspectiva, y tal vez superior. Evitan muchas “aflicciones en la carne”“La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu” (1 Cor. 7:34). Este versículo abre una perspectiva infinita para conocer el amor de Dios de maneras que la casada normalmente no llega a explorar. Ella puede encontrar una satisfacción en la ternura y el amor del Señor, una identidad en ser exclusivamente suya, ¡que es envidiable! La sabiduría para toda mujer es echar las raíces profundamente en el amor del Señor y vivir para amarlo. 
 
        
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