“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).
Lectura: Romanos 8:5-16.
Me levanté por la mañana muy consciente de mi carnalidad y la necesidad de renovación en el Espíritu Santo. Nos tocó cantar este himno en el tiempo devocional, ¡y que consuelo trajo a mi alma!
Ven, Espíritu Santo, fuego vivificante, ven, e inspira mi corazón santificado,
rociado con la sangre expiatoria de Cristo; ahora revélate a mi alma;
hazme sentir tu poderosa obra, y saber que soy nacido de Dios.
Espíritu, da testimonio a mi espíritu que Dios, mi Dios, habita allí;
Tú, con el Padre y el Hijo, rayo coetáneo de la Luz eterna,
sé Cristo en mí, y yo en Él, hasta que seamos perfectos en Uno.
¿Cuándo someterás mi corazón entero? Ven, querido Espíritu, y renueva mi alma,
vacíalo de orgullo, de egoísmo y del infierno. Qué agradezca en mayor grado el tesoro de tu misericordia; que pueda reconocer mi vileza con mayor honestidad.
Humilde, dócil y manso, oh, que yo, como un niño pequeño,
siga los pasos de mi humilde Maestro. Que la ira sea desconocida para mi alma. ¡
¡Odio, envidia, celos, desaparezcan! En amor, crea todas las cosas nuevas en mí.
No permitas que la tierra divida más mi corazón; con Cristo pueda yo ser crucificado,
a Ti aspire con toda mi alma; muerto para el mundo y todos sus juguetes,
muerto a su pompa ociosa y sus alegrías marchitas; sé Tú solo mi único deseo.
Sé Tú mi alegría, sé Tú mi temor, en la batalla cubre mi cabeza con tus alas
para que, ni a la tierra, ni al infierno tema; así volveré mi rostro firme y
superaré la necesidad, el dolor y la desgracia; veré tu gloria en la aflicción.
Mi voluntad será absorbida por la tuya; qué luz en Tu luz aún pueda ver,
Mirándote con el rostro descubierto, para experimentar tu poder en mí por la fe;
Que todo mi corazón santificado sea amor, y toda mi vida santificada sea alabanza.
Ven, Espíritu Santo, fuego vivificante, ven, e inspira mi corazón santificado,
rociado con la sangre expiatoria de Cristo; sigue revelándote a mi alma;
hazme sentir tu poderosa obra y saber que soy uno contigo, mi Dios.
Charles Wesley, 1707-88
Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.