¿POR QUÉ ESTÁIS TRISTES?

“Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” (Lucas 24:17).

Lectura: Lucas 24:13-21.

            Hemos comentado este texto del camino a Emaús muchas veces, y pensamos que lo hemos agotado, pero el Señor nos abre aún más verdades que se desprenden de la historia. Esta vez ha sido la pregunta de Jesús: “¿Por qué estáis tristes?” Estaban tristes “porque los ojos de ellos estaban velados” (24:16). No entendían lo que Dios había hecho, ni el por qué lo había hecho. Esta es una experiencia común a nosotros. Ha pasado algo en nuestra vida que no encaja con nuestras expectativas, con nuestra idea de justicia, y con nuestro concepto de Dios. Nos quedamos muy tristes con lo acontecido. Estamos perplejos y aturdidos. No entendemos nada. Entonces viene Jesús y se pone a nuestro lado y nos pregunta con inmensa compasión, con comprensión de cómo nos sentimos, sabiendo el porqué de lo ocurrido, conociendo todo el futuro y cómo lo que ha pasado encaja en los propósitos eternos de Dios… nos pregunta por qué estamos tristes, como preguntó a María junto a la tumba abierta, por qué lloraba (Juan 20:15). No se lo preguntó porque no lo sabía, sino porque no era necesario que estuviese llorando. Y, si nosotros supiésemos todas las cosas, tampoco sería necesario que estuviésemos tristes. ¡Estaríamos dando gracias a Dios por lo acontecido!

            Un himno que aborda toda esta temática me ha venido a la mente. Es uno que me ha acompañado a lo largo de mi vida en ocasiones en que he estado triste y perpleja, trayéndome consuelo y esperanza. Lo traduzco:

Si pudiésemos ver más allá de hoy, como Dios lo puede ver,
Si se despejasen todas las nubes, si huyesen las sombras, 
Nuestros dolores actuales no nos preocuparían; cada pena olvidaríamos,
Porque muchos goces nos están esperando todavía a ti y a mí.

Si pudiésemos conocer más allá de hoy, como Dios lo conoce:
El por qué los tesoros que más amamos fallecen, y tienen que fluir las lágrimas,
Porque la oscuridad dará lugar a la luz, los días grises pronto serán iluminados,

Algún día las injusticias de la vida serán rectificadas; la fe nos lo asegura.

“Si pudiésemos ver, si pudiésemos conocer”, a menudo decimos,
Pero Dios en su amor ha puesto un velo sobre nuestro camino;
Si no vemos lo que nos queda por delante, nos acogemos fuerte a Él;

Nos lleva adelante hasta que esta vida se acabe: confía y obedece.

https://youtu.be/pfFJH7G1bwM?si=8Yx9t07VTbNjbTlS

¿Por qué estaban tristes los discípulos de Emaús? Por su ignorancia, por desconocer lo que Dios había hecho, por qué lo había hecho, y qué haría. Es el mismo motivo por el cual estamos tristes nosotros. ¿Y qué remedio hay? La confianza en Dios.
 
 Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.