“Pablo, prisionero de Jesucristo” (Filemón 1).
Lectura: Filemón15-20.
¿Qué vemos de Jesús en Pablo?
Pablo no era suyo, de la misma manera en que Jesús no se pertenecía a sí mismo, sino al Padre. Pablo era prisionero de Jesucristo. Hizo lo que el Señor quería que hiciera: si era sufrir abuso, sufría abuso; si era rechazo, rechazo; si era maltrato, maltrato, hasta la muerte. Pablo bebía la copa que el Señor le ofrecía. Delante de la voluntad de Dios revelada, que nuestra respuesta sea igual que la del Pablo y del Señor Jesús: “Pásame esta copa, la beberé hasta el fondo. La recibiré de tu mano, Padre, no como viniendo de la mano de otros, sino de la tuya”.
Pablo no usaba su autoridad para imponer, sino que amaba y la gente que le amaba a él, se sometía a él. Es lo mismo que hacía Jesús. Nos ama, y, si le amamos, cumpliremos sus mandamientos: “El que me ama, mi palabra guardará” (Juan 14:23). Si le amamos, cuidamos de sus ovejas: “¿Me amas…? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: apacienta mis corderos” (Juan 21:15). Pablo se humillaba, como Jesús. Se humillaba y servía. Jesús dijo: “Yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lu. 22:27).
Jesús ama intensamente a los suyos. Su pasión y ternura eran notables. Juan se reclinó sobre Él en la última pascua, porque Jesús lo invitaba. María lavó sus pies porque respondía al cariño que Él inspiraba. Jesús tomaba a los niños en sus brazos porque era natural para Él hacerlo. Judas le dio un beso porque era lo que siempre hacía, no porque Judas era cariñoso, sino porque Jesús lo era. Jesús dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos, porque he aquí vendrán días…” (Lucas 23:28, 29). No pensaba en su propio dolor, sino en el dolor de otros. Pablo era igual. En lugar de tener a todos sus amigos cerca de Él cuando iba a sufrir el martirio, mandó a la mayor parte de ellos a predicar lejos, para que otros fuesen salvos, porque amaba a los perdidos.
Pablo es como Jesús al morir por la causa del Reino de Dios, fiel hasta la muerte.
También es como Jesús al tener a amigos que lo abandonaron al final de su vida y solo unos pocos que le fueron fieles hasta la muerte.
Pablo hizo de mediador entre Onésimo y Filemón de la misma manera que Jesús hace de mediador entre nosotros y el Padre: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre” (1 Tim. 2:5).
Supremamente Pablo es como el Señor Jesús en que paga las deudas de otros motivado por el amor: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15: 13).
Pablo fue un fiel reflejo del Señor Jesús y nos manda a seguir su ejemplo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1).
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