“¡Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo” (Lam. 3:1). El profeta está hablando en representación de su pueblo. Estas palabras se cumplen aún más en la Persona de nuestro Sustituto quien sufrió bajo el látigo de Dios en nuestro lugar. Nos llevan a […] Leer más