DIOS LLEVA A CABO SU VOLUNTAD

“Ciro: Este es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado” (Isaías 44:28).

Lectura: Isaías 44:28–45:1.

Según el historiador judío Flavio Josefo, fueron los escritos del profeta Isaías los que llevaron al rey Ciro de Persia a reconocer que Dios había hablado de él mucho antes de su nacimiento. En Isaías 44:28–45:1, Isaías menciona a Ciro por su nombre y describe el papel que desempeñaría en el plan de Dios, incluida la reconstrucción de Jerusalén y del Templo. Josefo relata que, cuando Ciro leyó lo que Isaías había escrito acerca de él unos 210 años antes, sintió un profundo deseo de cumplir aquella profecía.

¿Quién le mostró a Ciro las Escrituras?

Josefo no menciona a ninguna persona en particular. Cuenta que Ciro leyó las profecías de Isaías y después convocó a los principales judíos que vivían en Babilonia. Por tanto, no podemos identificar con certeza a la persona que le mostró aquel pasaje. Nadie lo sabe. Esto es muy interesante, porque esa persona desconocida cambió el curso de la historia del mundo y ni siquiera sabemos quién fue.

Dios tiene a su pueblo allí donde quiere que esté. Aquel hombre debía de ser alguien con autoridad, para poder dirigirse al rey. Y también debía de ser judío, pues conocía lo que estaba escrito en la profecía de Isaías. Debió de haberse dicho a sí mismo: “¡Dios mío, lo que ha sucedido! ¡El mismísimo hombre nombrado en la profecía de Isaías se ha convertido en emperador de Babilonia, que ahora es Persia! ¡La profecía de Isaías se ha cumplido! ¡Esto es asombroso!”.

Así que aquel hombre culto debió de haber sido un escriba judío o un rabino de alto rango, que creía en Dios y esperaba el cumplimiento de la profecía y el retorno de Israel a su tierra. Se atrevió a dar el peligroso paso de presentarse ante el emperador para mostrarle que sus conquistas no se debían a sus propios méritos, ni a su poder y astucia, sino al poder soberano del Dios Todopoderoso de Israel. Al recibir esta noticia Ciro no se sintió ofendido, sino honrado. Y aquel hombre creyó. Ciro creyó, y se dispuso a cumplir la profecía que se había anunciado acerca de él. ¡Qué Dios tan maravilloso tenemos!

Este hombre desconocido tuvo un papel muy importante. Creyó las Escrituras y se movió con fe en ellas, y Dios hizo todo lo necesario para que se cumpliesen. Israel volvió a su tierra, Jerusalén fue reedificada y el templo reconstruido, y el Mesías de Israel nació en Israel, en Belén, a unos 8 kilómetros de Jerusalén. Se estalla nuestra cabeza. De la misma manera nosotros hemos de movernos con fe en lo que Dios has dicho en su Palabra pertinente a nosotros. No sale nuestro nombre, pero sale lo que debemos hacer y el resultado tan bueno que vendrá de parte de Dios si lo hacemos. Dios se encarga de la parte imposible. La parte nuestra es obedecer en lo posible y Dios hará el resto.

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.