“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6: 18).
Lectura: Ef. 6:10-13; 18-20.
En este conflicto tan grande en el cual estamos inmersos, nos guste o no, tenemos que velar por la protección de nuestros compañeros y advertirlos de lo que el enemigo pretende hacer. No solamente tenemos que protegernos de los planes maquiavélicos del diablo para destruirnos a nosotros y dañar a la iglesia, también tenemos que estar orando y velando por proteger a nuestros amigos. Las Escrituras dicen que lo hacemos: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no somos ignorantes de sus maquinaciones” (2 Cor. 2:11). Cuanto más maduramos en el Señor, más conscientes somos de los planes del enemigo. Lo vemos venir. Siempre está inventando planes para que la iglesia no evangelice, para dividirla, para que se enseñen o interpreten mal las Escrituras, para crear enemistades, para que unas ofensas separen a las amistades, y para distraernos de lo que tenemos que estar haciendo en el servicio del Señor.
Debemos tener muy claro lo que el diablo planea hacer ahora en nuestras circunstancias actuales y tomar pasos para impedírselo. Estos pasos incluyen orar y ayunar, reclamar promesas del Señor que se aplican a nuestra situación, avisar a nuestros amigos, y perdonar ofensas, como en este texto: “Y al que vosotros perdonáis, yo también… para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros” (2 Cor. 2:10, 11). Tenemos que saber qué pasos positivos debemos tomar y cómo ayudar a nuestros hermanos en sus conflictos con el enemigo. Tenemos que ver al enemigo detrás de las acciones de otros hermanos que el diablo está utilizando sin que ellos lo sepan. Si ignoramos sus maquinaciones, él tomará ventaja sobre nosotros. El diablo no es muy creativo. Su plan siempre ha sido “dividir y conquistar”. Le funciona muy bien y por eso sigue usándolo.
Tenemos que estar alerta para orar contra los planes de Satanás: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8 9). O sea, los mismos ataques satánicos que tú tienes, los tienen tus hermanos y tienes que orar en contra de estos ataques. ¿Los percibes? ¿Oras para que no se cumpla su finalidad maléfica? Si no estamos alerta, no percibimos los intentos de Dios para avisarnos de los planes y ataques de Satanás y él nos hará aún más daño. Es seria la cosa y la oración es vital.
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Marcos 14:38). “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Cor. 16:13).
¿Qué pretende hacer el enemigo contigo ahora? Resístelo, y su plan fallará.
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