UN BUEN PASTOR

“Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana” (1 Tesalonicenses 2:1).

Lectura: 1 Tes. 2:1-12.

            Pablo en su visita a Tesalónica modela lo que es una buena labor pastoral. Primero explica lo que no hace un buen pastor (vs. 1-6), y luego lo que sí que hace (vs. 7-12). Vamos por partes:

Como no fueron Pablo y su equipo:

(2:1). Un buen pastor no es inútil
(2:2). No deja que su condición física o sus malos tratos interfieran con su trabajo pastoral: “habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio en medio de mucha oposición”.
(2:3). No ministra con un evangelio falso, ni estando en el pecado, ni engañando: “Porque nuestra exhortación no procedió de error, ni de impureza, ni fue por engaño”.
(2:4). Su motivación no es para agradar a los hombres, sino a Dios. “Fuimos aprobados por Dios… hablamos no para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”.
(2:5). No usa adulación para ganar popularidad, ni busca ganancias económicas: “Nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia”.  
(2:6). No busca elogios humanos: “ni buscamos la gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros”.

Como sí fueron Pablo y sus colaboradores, y también todo buen pastor:

(2:7). Fueron cariñosos: “fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos”.
(2:8). Pusieron sus vidas por ellos porque los querían muchísimo: “Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas”.
(2:9). Se mantuvieron económicamente para no ser una carga para la iglesia: “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios”.
(2:10). Su conducta fue intachable: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros”.
(2:11). Fueron como padres para ellos: “como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros”.
(2:12). Los animaban a vivir vidas santas: “Os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria”.

Pablo fue un maravilloso ejemplo de todo lo que predicaba, y sigue siéndolo para todos nosotros. 

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.