Predicación del 30 de Marzo de 2022.
Biblia Textual
21 Después de pasar mucho tiempo sin alimento, Pablo se puso de pie en medio de ellos y dijo: ¡Oh varones! ciertamente deberíais haberme hecho caso y no zarpar de Creta para evitar este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora, os exhorto a que tengáis buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, excepto de la nave. 23 Porque esta noche estuvo conmigo un ángel del DIOS de quien soy y al cual sirvo, 24 diciéndome: No temas Pablo. Tienes que comparecer ante César, y he aquí DIOS te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque confío en DIOS que será así como se me ha dicho, 26 pero tendremos que encallar en alguna isla. 27 Cuando llegó la decimocuarta noche, siendo llevados nosotros a la deriva en el Adriático, a la media noche los marineros sospechaban que estaban cerca de tierra; 28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas, y navegando un poco más adelante y volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. 29 Y temiendo que encalláramos en algún lugar rocoso, soltaron cuatro anclas desde popa y deseaban con ansia que se hiciera de día. 30 Pero como los marineros trataban de abandonar la nave, y habían bajado al mar el esquife, bajo pretexto de soltar anclas desde proa, 31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si estos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera. 33 Y cuando amanecía, Pablo exhortó a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hoy es el decimocuarto día que estáis en vela continuamente y en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que toméis alimento, pues os conviene para vuestra salud, porque ni un cabello de vuestra cabeza se perderá. 35 Dicho esto, tomó el pan, dio gracias a DIOS en presencia de todos, lo partió y comenzó a comer. 36 Entonces todos ellos comieron también, después de cobrar ánimo. 37 Y todas las personas en la nave éramos doscientas setenta y seis. 38 Una vez satisfechos, aligeraron la nave echando el trigo al mar. 39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían cierto golfo que tenía una playa, en la cual decidieron, si era posible, encallar la nave. 40 Cortaron, pues, las anclas y las dejaron en el mar, soltando al mismo tiempo las amarras de los timones; e izando al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa. 41 Pero cayendo en un lugar de corrientes cruzadas, encallaron la nave; y la proa, al clavarse, quedó inmóvil, pero la popa se abría por la violencia. 42 Y el acuerdo de los soldados fue que se matara a los presos para que ninguno se fugara nadando; 43 pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió la intención, y mandó que los que podían nadar se lanzaran los primeros por la borda, y salieran a la tierra, 44 y que los demás salieran después, unos en tablones, y otros en algunos objetos de la nave. Y sucedió que todos fueron llevados sanos y salvos a tierra.
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