“Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo” (Filemón 21).
Lectura: Filemón 21-25.
¡Qué cosa más hermosa dice Pablo a su amigo! Lo que Pablo está pidiendo a Filemón es que renuncie a sus derechos, que haga algo que va en contra de la cultura e implica una pérdida de dinero y humillación de su parte. Puede ser criticado o censurado por hacer lo que Pablo le pide. Pierde a uno de sus trabajadores. Ha sufrido una afrenta y Pablo le pide que perdone el daño que le ha hecho su esclavo. Es difícil; no obstante Pablo confía en que lo hará, porque sabe que este hombre vive como creyente, y no como los demás del mundo. Aun si estuviere molesto con lo que Pablo le pide, al leer estás líneas Filemón volvería a planteárselo. Pablo tiene una opinión muy alta de él, y se sentiría motivado a cumplir con las expectativas del apóstol. Tratar a la otra persona con respeto es muy importante para conseguir su colaboración.
Pablo luego le dice: “Prepararme también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido” (v. 22). Filemón sabe que Pablo vendrá a verlo y que él tendrá que dar cuentas a él en persona por lo que Pablo le ha pedido por carta. Esta es otra motivación para que acate los deseos de su amigo.
Por el detalle del alojamiento, vemos que Filemón tiene una casa grande, que es una persona con dinero, y que Pablo tiene la confianza con él como para pedirle hospitalidad. Filemón será una persona hospitalaria. Tiene una iglesia que se reúne en su casa. Tiene que ser grande. Filemón está acostumbrado a tratar con las personas, y nos da la impresión de que lo hace bien.
Pablo cuenta con las oraciones de Filemón y la iglesia y cree que Dios las va a contestar y que será librado de la cárcel en respuesta a ellas. ¡Esto es tener mucha fe! Cuando Pedro estaba en la cárcel los creyentes oraban, ¡no esperaban resultados de sus oraciones! (Hch. 12:1-19). Pablo, sí. Dios hace maravillas en respuesta a nuestras oraciones. ¡Por qué no oramos más!
La carta termina con salutaciones y una bendición final: “Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús, Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores” (v. 23, 24). Pablo no está solo en la cárcel, gracias a la misericordia de Dios para con él. Esta vez está con Epafras, su compañero de prisiones, y tiene la compañía de unos cuantos colaboradores. Ser creyente en aquellos tiempos era difícil, como lo es en muchas partes del mundo hoy. Siempre cuesta ser consecuente con la fe que profesamos en Cristo. Los compañeros de milicias en estas circunstancias son aún más valorados.
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén” Esta es la oración final del apóstol por su amigo Filemón y por los creyentes que componen la iglesia que se reúne en su casa. Puede ser que pasen por sufrimiento por su fe, o que tengan problemas de salud, o dificultades económicas, pero lo que siempre tiene que prosperar es nuestro espíritu. Por eso pedimos que la gracia de Dios nos acompañe en la parte espiritual; a pesar de lo que nos pase en otras áreas, que siempre estemos bien espiritualmente. Amén.
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