“Éste vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, Porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (Juan 3:2).
Lectura: Juan 3:1-7.
Jesús fue un buen comunicador. Dio buenos sermones, pero también fue ejemplar hablando de tú a tú. Algunos son buenos presentando una lección, pero no se sienten cómodos hablando con la gente individualmente. Jesús dominaba los dos artes. Vamos a analizar algunas de sus conversaciones particulares:
Su conversación con Nicodemo
Observando la estructura de la conversación entre estos dos hombres, vemos que van alternando. En el versículo 2 habla Nicodemo, en el 3 habla Jesús, en el 4 Nicodemo, en los versículos 5 a 8, Jesús, en el versículo 9, Nicodemo, y en los versículos 10 a 15, Jesús. Nicodemo considera a Jesús como maestro (v. 2) y venía a escucharlo. Por eso Jesús habla un poco más.
Vemos que Nicodemo empieza haciendo una pregunta implícita y Jesús la contesta. Nicodemo hace más preguntas y Jesús las contesta. Hay diálogo. Jesús no da sermones como respuestas; es breve. Le dice lo que quiere saber. Lo redarguye por lo que debería saber, pero no sabe. Le pregunta: ¿Cómo puedes enseñar a otros acerca del reino de Dios si ni siquiera sabes cómo se entra en él? (v. 10). Nicodemo pensaba que uno nacía físicamente al reino de Dios, por ser hijo de Abraham. Jesús pacientemente le explica que no es así, que es espiritualmente como uno tiene que nacer para entrar en el reino, y que este nacimiento espiritual ocurre cuando uno pone su fe en Su muerte en la cruz, como los judíos en tiempos de Moisés pusieron su fe en la serpiente de bronce colgada en el asta. Cada persona tuvo que creer por sí misma, no en teoría, sino como cuestión de vida o muerte. Tuvieron que creer que el mirar a la cruz con fe daría lugar a su sanidad.
Los dos hablan. Jesús lo escucha atentamente y contesta a las preguntas que tenía pero no hacía. Nicodemo había definido a Jesús como maestro venido de parte de Dios, y Jesús le afirma que lo es, pero mucho más: es el Salvador, y también la Víctima que tiene que morir para la salvación de los que creen: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (v. 14, 15). Jesús es Maestro, Salvador, y Sacrificio, todo ello. Es el Mesías, y el Mesías tiene que morir. Salva por medio de su muerte, la salvación es por creer en este sacrificio. Para su oyente todas estas ideas eran nuevas y Jesús le dejaba espacio para que reflexionara.
Nicodemo salió de esta conversación sabiendo lo que quería saber y conociendo a Jesús. Jesús encaminó bien la conversación para llegar a este fin.
Copyright © 2024 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.