1 Pedro 3: 10-12

De la misma boca sale bendición y maldición. No conviene que esto sea así, hermanos míos. ¿Acaso de un manantial brota lo dulce y lo amargo por la misma abertura? Hermanos míos: ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos?° Tampoco de lo salado° brota agua dulce. La Biblia […] Leer más

1 Pedro 3: 8-9

Pero ninguno de los hombres puede domar la lengua, un mal incapaz de ser aquietado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Señor° y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a semejanza de Dios. La Biblia Textual Leer más

1 Pedro 3: 5-6

Porque así también se ataviaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor; de la cual vosotras fuisteis hechas hijas haciendo el bien, sin temer a ninguna amenaza.   La Biblia Textual Leer más

1 Pedro 3: 3-4

Vuestro atavío no sea el exterior, de trenzado de cabellos y atavíos de oro, o de uso de vestidos lujosos, sino el del corazón, es decir, la persona interior, con el adorno imperecedero de un espíritu afable y apacible, el cual es muy precioso delante de Dios.   La Biblia […] Leer más

1 Pedro 3: 1-2

De la misma manera, esposas, estad sujetas a vuestros propios maridos, para que también los que no creen a la Palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al observar vuestra reverente y casta manera de vivir.   La Biblia Textual Leer más

1 Pedro 2: 24-25

24Él mismo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero,° para que nosotros, habiendo muerto a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas° fuisteis sanados. 25Porque erais como ovejas descarriadas, mas ahora fuisteis devueltos al Pastor y Guardián de vuestras almas.   La Biblia Textual Leer más

1 Pedro 2: 21-23

21Porque para esto fuisteis llamados, pues también el Mesías padeció por vosotros,° dejándoos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. 22El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca; 23quien, cuando era maldecido, no replicaba con una maldición; padeciendo, no amenazaba, sino se encomendaba al que juzga justamente: […] Leer más

1 Pedro 2: 18-20

18Los criados sométanse con todo temor a los amos, no sólo a los buenos y apacibles, sino también a los de áspera condición. 19Porque esto merece aprobación, si alguno, por causa de la conciencia ante Dios, soporta aflicciones padeciendo injustamente. 20Porque ¿qué mérito es si por pecar sois abofeteados y lo soportáis? […] Leer más