Predicación del 2 de Diciembre de 2020.
Biblia Textual
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y vete hacia el sur, al camino que baja de Jerusalén a Gaza. Este es un desierto. 27 Y levantándose, se marchó. Y he ahí un varón etíope, eunuco, funcionario de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba sobre todo su tesoro, quien había ido a Jerusalén para adorar, 28 iba de regreso, y sentado en su carruaje leía al profeta Isaías. 29 Entonces el Espíritu dijo a Felipe: Acércate, y júntate a este carruaje. 30 Corriendo Felipe, lo oyó leyendo al profeta Isaías, y dijo: Pero, ¿entiendes lo que lees? 31 Y él contestó: ¿Y cómo podría, si alguno no me guía? Y rogó a Felipe que subiera a sentarse con él. 32 * El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja fue llevado a la matanza; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abre su boca. 33 En la humillación su juicio fue quitado; ¿Quién contará su generación? Porque su vida es quitada de la tierra. 34 Y tomando la palabra, el eunuco dijo a Felipe: Te ruego, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció la Buena Noticia de JESÚS. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y el eunuco dice: ¡Mira, agua! ¿Qué me impide ser bautizado? 37 * — 38 Y mandó parar el carruaje, y ambos bajaron al agua, tanto Felipe como el eunuco, y lo bautizó. 39 Y cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el eunuco no lo vio más, pero proseguía su camino regocijándose. 40 Y Felipe fue hallado en Azoto, y pasando, anunciaba la Buena Noticia a todas las ciudades, hasta llegar a Cesarea.
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