Hechos 26:1-18

Predicación del 9 de Marzo de 2022.

Biblia Textual

1 Agripa dijo a Pablo: Te es permitido hablar en tu favor. Pablo, entonces, extendiendo la mano, se defendía así: 2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los judíos, me considero dichoso, oh rey Agripa, de que hoy voy a defenderme delante de ti, 3 especialmente siendo tú experto, tanto en las costumbres como en las controversias que hay entre los judíos, por lo cual te suplico que me escuches pacientemente. 4 Pues bien, mi manera de vivir desde la juventud, que desde un principio transcurrió entre mi pueblo y en Jerusalén, es bien sabida por todos los judíos. 5 Desde hace mucho tiempo conocen, si quieren testificarlo, que conforme a la secta más estricta de nuestra religión, yo viví como fariseo. 6 Y ahora estoy siendo juzgado por la esperanza de la promesa que DIOS hizo a nuestros padres, 7 a la cual, nuestras doce tribus, sirviendo con fervor noche y día, esperan alcanzar. Por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos. 8 ¿Por qué se considera increíble entre vosotros que DIOS resucite muertos? 9 Yo, ciertamente, pensaba en mi interior que era mi deber hacer muchas maldades contra el nombre de JESÚS de Nazaret; 10 lo cual, en efecto, hice en Jerusalén, pues luego de recibir autorización de parte de los principales sacerdotes, no sólo encerré yo en cárceles a muchos de los santos, sino que cuando eran condenados a muerte, deposité una piedrecita contra ellos. 11 Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forzaba a blasfemar, y enloquecido de furia contra ellos, los perseguía aun hasta en las ciudades extranjeras. 12 Ocupado en esto iba yo a Damasco, con autorización y comisión de los principales sacerdotes, 13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi que una luz del cielo, superior al resplandor del sol, resplandeció alrededor de mí y de los que viajaban conmigo. 14 Y al caer todos nosotros en la tierra, oí una voz que me decía en lengua hebrea: ¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues? ¡Dura cosa te es dar coces contra aguijones! 15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy JESÚS, a quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque me aparecí a ti precisamente para designarte servidor y testigo, no sólo de las cosas que viste de Mí, sino de aquellas en que me apareceré a ti, 17 para librarte del pueblo y de los gentiles, a quienes Yo te envío, 18 a fin de que abras sus ojos, para que vuelvan de la tiniebla a la Luz, y de la potestad de Satanás a DIOS; para que reciban liberación de pecados y herencia entre los santificados por la fe en Mí.