LA FE ES LA VICTORIA

“Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4)

Lectura: 1 Juan 5:1-5.

1 Acampados sobre las montañas de luz, soldados cristianos, levantaos,
Y pelead la batalla antes de que la noche oscurezca la luz del cielo.
En contra del enemigo abajo en los valles arroja toda vuestra fuerza,
La fe es la victoria, lo tenemos por cierto, que vence al mundo.

Coro:
¡La fe es la victoria! ¡La fe es la victoria!

Oh gloriosa victoria, que vence al mundo.

2 Su bandera sobre nosotros es amor, nuestra espada, la Palabra de Dios;
Atravesamos el camino que los santos de antaño anduvieron con gritos de triunfo;
Por la fe ellos, como un viento arrasador, barrieron todos los campos;
La fe por la cual conquistaron la muerte todavía es nuestro brillante escudo.
[Coro]

3 El que venciere al enemigo será vestido de vestiduras blancas;
Su nombre Jesús confesará delante del Padre y delante de los ángeles.
Entonces, ¡adelante! desde las montañas de luz, con corazones ardiendo de amor;
Derrotaremos las huestes de las tinieblas, en el nombre conquistador de Jesús.
[Coro]

            Lo queramos o no, estamos en una gran batalla con un enemigo espiritual, potente, pero invisible, a quien tenemos que vencer si queremos acceder a las bendiciones prometidas en las cartas de las iglesias escritas por el mismo Señor Jesús. Estas bendiciones incluyen: “comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apoc. 2:7); “no sufrir daño de la segunda muerte” (Apoc. 2:11). “Comer del maná escondido” y recibir “un nuevo nombre, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe” (Apoc. 2:17); recibir “la estrella de la mañana” (Apoc. 2:28); que Jesús “confiese tu nombre delante del Padre y de sus santos ángeles” (Apoc. 3:5); pertenecer a Dios y a “la nueva Jerusalén” (Apoc. 3:12); tener comunión con Jesús, “cenar con Él” (Apoc. 3:19). Parece que estos versículos juntos están diciendo que el que venza será salvo, puesto que todas estas cosas pertenecen a, y son facetas de, la vida eterna. Y parece que están diciendo que un cristiano es uno que vence al maligno en todos sus intentos de hacerlo inútil para Dios en esta vida, puesto que los vencedores son los que entran en la Nueva Jerusalén para tener comunión con Jesús y se sientan a su mesa. Entonces, “firmes y adelante, huestes de la fe”, luchemos, y el Señor nos dará la victoria.  

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