A CONTINUACIÓN (2)

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:4, 5).

Lectura: 1 Pedro 2:22-24.

Padre, perdóname por lo que he hecho después en reacción a lo que me han hecho. Ha sido ____ (nunca hablar más con esta persona, hablar mal de él, poner a otros en contra de él, etc., odiarme a mí mismo, proyectar la culpa sobre otra persona, etc.). Límpiame de mi pecado. Perdono a la persona que cometió esto tan atroz contra mí. Dejo la venganza en tus manos, porque Tú eres justo.  Pues, tu Palabra dice: “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Rom. 12:19).

Para estas heridas ya limpiadas, necesito el bálsamo del Espíritu Santo, el aceite que cura la herida ya limpia. Esta es la Palabra de Dios indicada para mi situación. Si me he sentido una basura, sucia, necesito oír palabras como las de Ef. 1:4: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Si me he sentido no amada necesito oír: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos” (Ef. 1:5). He de escuchar lo que el Espíritu me dice en la Palabra para sanar la herida y cambiar mi manera de pensar y actuar debido a lo que he vivido. Si después me he abandonado al pecado por rabia, necesito identificar que esto es por mi reacción, y cambiar mi manera de actuar. Si después he pensado que todos los hombres son malos; que no puedo confiar en nadie; si he pensado que el matrimonio es horrible y no quiero casarme; si he pensado que nadie me va a amar nunca; que ninguna cosa buena me va a pasar; lo que sea, necesito saberlo, y rectificarlo según la Palabra de Dios.  

            Y, por último, necesito abrirme para recibir el amor de Dios. Si el enemigo me hace pensar que Dios no me ama porque ha permitido “esto” en mi vida, tengo que recibir la Palabra que me dice todo lo contrario: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros” (1 Juan 4:9-11). Tenemos que renunciar a nuestra vieja manera de pensar y aprender a pensar según lo que dice Dios en su Palabra. Es toda una disciplina.

            Traspasando el dolor, sintiéndonos comprendidos, perdonando y siendo perdonados, cambiando nuestra manera de pensar y actuar, y aprendiendo a vivir en el amor de Dios, todo esto nos cambia. Mucho. Esta es una sanidad completa.   

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.