SUFRIENDO POR CRISTO (2)

“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mat. 24:9-13).
 
Lectura: Mateo 24:7-13.
 
            En este pasaje del Evangelio de Mateo, el Señor Jesús profetizó un tiempo de dura persecución para la Iglesia. Será muy fuerte. El dragón, la bestia, y el falso profeta se unirán en contra suya. El dragón representa la mentalidad del mundo, las ideologías que logran atrapar a la mayoría de las personas en nuestra sociedad, pero que contradicen la Palabra y la voluntad de Dios para el hombre. La bestia representa los gobiernos del mundo que son hostiles al evangelio. Y el falso profeta representa todas las religiones falsas que hay en el mundo entero. Detrás de esta trinidad de mal están poderosos e inteligentes poderes demoníacos. Esto explica cómo los padres pueden permitir que sus hijos estén sujetos a ideas perversas en los colegios. ¡Los padres están siendo engañados por poderes demoníacos! “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19).
 
            El apóstol Pablo al final de su carta a los efesios nos explica lo que tenemos que hacer a la luz de esta invasión. Hemos de orar y velar: Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 5:18). Es lo mismo que dijo el Señor Jesús: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat. 26:41). Deseamos hacerlo, pero no lo hacemos. Pero si no estamos al tanto, el enemigo nos puede coger improvistos. Estamos frente a la misma tentación que los discípulos en este texto, a saber, la tentación de negar a Jesús cuando nuestra vida peligra. Hemos de velar y orar, o nos pasará lo mismo que les pasó a ellos.
 
            ¿Qué hemos de orar? Pablo lo explica a continuación: Ora “por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio” (Ef. 6: 19). Hemos de orar que seamos valientes, y que nos sea dada Palabra de parte Dios, Palabra más poderosa que el engaño de los demonios, para poder testificar en un ámbito de demonios que ciegan el entendimiento de la gente. Hemos de orar los unos por los otros para que tengamos esta Palabra dada por Dios, orar para que seamos valientes para dar testimonio del evangelio frente a amigos y familiares en medio de un ambiente hostil. Que el Señor nos fortalezca en esta hora en que nos encontramos tan despistados.

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