EL ORIGEN, LA ACTIVIDAD Y EL FINAL DE SATANÁS

“Cuando el Señor los haga descansar de su sufrimiento, de su tormento y de la cruel esclavitud a la que fueron sometidos, pronunciarán esta sátira contra el rey de Babilonia” (Isaías 14: 3, 4, NVI).
 
Lectura: Is. 14:4-8.
 
Este texto es otro ejemplo de cuando Dios se dirige a una persona, pero el verdadero tema de su discurso es el que está detrás, es decir, Satanás.
 
El capítulo empieza con el final feliz de Israel cuando por fin tiene alivio del opresor, el rey de Babilonia, pero detrás de él distinguimos a otra figura mucho más siniestra, a Satanás mismo. Después el pasaje salta al futuro para hablar de su entrada y recepción en el reino de la muerte, de su pasaje al Seol: “Allá en lo profundo, por tu causa, el sepulcro se estremece al salir a tu encuentro; por causa tuya despierta a los muertos, a los que fueron jefes de la tierra. Hace que los reyes de todas las naciones se levanten de sus tronos. Todos ellos responden y te dicen: ¡También tú te has debilitado! ¡Ya eres uno más de los nuestros! Tu majestad ha sido arrojada al sepulcro, junto con el sonido de tus arpas. ¡Duermes entre gusanos, y te cubren las lombrices! ¡Cómo has caído del cielo, lucero de la mañana! Tú que sometías a las naciones, has caído por tierra” (14:9-12; ver también Lu. 10:18).  
 
Luego retrocede años atrás para hablar de su origen: “Decías en tu corazón: Subiré hasta los cielos. ¡Levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios! Gobernaré desde el extremo norte, en el monte de los dioses. Subiré a la cresta de las más altas nubes, seré semejante al Altísimo”; y de su final: ¡Pero has sido arrojado al sepulcro, a lo más profundo de la fosa! Los que te ven, te clavan la mirada y reflexionan en cuanto a tu destino: ¿Y éste es el que sacudía a la tierra y hacía temblar a los reinos, el que dejaba el mundo hecho un desierto, el que arrasaba a sus ciudades y nunca dejaba libre a los presos? Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su tumba. Pero a ti, el sepulcro te ha vomitado como a un vástago repugnante. Los que murieron a filo de espada, los que bajaron al fondo de la fosa, te han cubierto por completo. ¡Pareces un cadáver pisoteado! No tendrás sepultura con los reyes, porque destruiste a tu tierra y asesinaste a tu pueblo” (14:13-20).
 
Cinco veces Satanás pronunció lo que él pretendía alcanzar y, al final del pasaje, Dios pronuncia cinco veces que Él es soberano, que Satanás no determina nada, que Su voluntad es la que imperará: “Yo me levantaré contra ellos, afirma el Señor Todopoderoso. Yo extirparé de Babilonia nombre y descendencia, vástago y posteridad, afirma el Señor Todopoderoso. La convertiré en lugar de erizos, en charco de agua estancada, la barreré con la escoba de la destrucción, afirma el Señor Todopoderoso. El Señor Todopoderoso ha jurado: tal como lo he planeado, se cumplirá… Esto es lo que he determinado para toda la tierra; esta es la mano que he extendido sobre todas las naciones. Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo?” (14.22-27).  ¡El mismo pasaje que habla del origen de Satanás y sus orgullosas pretensiones, reafirma la intocable soberanía de Dios y el triunfo final de todos sus planes! 

 

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