LA SABIDURÍA

“¿Mas dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia?” (Job 28:12, 20).
 
Lectura: Job 28:23-28.
 
En este discurso Job aborda el tema de la sabiduría, porque es necesario tener mucha sabiduría para sacar conclusiones con el tema tan complicado que tiene entre manos acerca de los caminos de Dios. Job pregunta dónde se puede encontrar: “¿Mas dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia?”. Dice que su valor es incalculable: “No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes” (28:13). El patriarca repite la misma pregunta de forma retórica y luego él mismo la contesta: “Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar. He aquí el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (28:28). Esto es precisamente lo que dice Dios de Job a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (1:8). En su segunda entrevista con Satanás, Dios vuelve a dar el mismo elogio de Job (2:3). Job es el hombre más sabio de la tierra, y esta sabiduría se manifiesta positivamente en su vida recta, y negativamente en lo alejado que él está del mal. Dios está orgulloso de él. Se refiere a él como un hombre perfecto.
 
Es interesante ver como Job usa el mismo vocabulario que Dios hablando de la sabiduría. Job ha entendido la mente de Dios. La sabiduría consiste en mucho más que en saber cosas. Consiste en aplicar este conocimiento a la vida y en vivir una vida temerosa de Dios y apartada del mal. Es importante tener en mente esta evaluación de Dios de su siervo Job al interpretar los últimos capítulos de este libro. Cuando Dios finalmente rompe su silencio y habla es con la pregunta: “¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?” (38:2). Dios no contesta a esta pregunta. Job tampoco. Se queda sin contestar a la espera de que todo el mundo lo conteste según la sabiduría que tiene. Job ya ha demostrado que valora la sabiduría. La ha definido exactamente como Dios la define. Dios ha mostrado su aprobación de Job. Se ha jactado de él delante de Satanás. Dice que no tiene nadie como él en toda la tierra. ¿Procede, entonces, que al final Dios piense que Job es un hombre sin sabiduría que procura oscurecer los designios eternos de Dios? ¿Job quiere desbaratar los propósitos eternos de Dios? ¿Quiere cambiar el orden de Dios en el universo? ¿O hay otro que quiere hacerlo?
 
“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13, 14). El que intentó echar abajo los planes eternos de Dios, el que se inspiraba con el orgullo, y buscaba el lugar más alto para sí mismo, no fue Job, sino el gran enemigo de Dios, Lucifer. A esto volveremos, pero es importante hacerlo notar en este capítulo que afirma la sabiduría de Job. Y, en cuanto a nosotros, vamos a buscar esta sabiduría que empieza con el temor de Dios y se manifiesta en una vida apartada del mal. Esto es lo que Dios está buscando en sus siervos.

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