EL EVANGELIO DEL REINO (16)
“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat. 11:12).
Lectura: Mat. 11:10-14.
Esta frase se presta a diferentes interpretaciones dependiendo de cómo se traduce. Si uno quiere estudiar las otras posibilidades, puede consultar el Comentario del Nuevo Testamento Andamio, de David Burt, pág. 58-63. Vamos a ir con el de la NVI: “El reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él” (Mat. 11:12). Hendriksen lo vierte así: “El reino de Dios está avanzando vigorosamente, y hombres de valor están tomando posesión de él”. Según esta lectura, el Señor Jesús está diciendo que el crecimiento del reino es inexorable y que ha ido creciendo desde los tiempos de Juan. Este es el mensaje de las parábolas del grano de mostaza, y de la levadura: “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas” (Mateo 13:31, 32).“Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado” (Mateo 13:33). El reino va avanzando.
Esto es motivo de gran consuelo para nosotros. Miramos a las iglesias y pensamos que muchas van para atrás en lugar de avanzar, pero Dios afirma que, a pesar de todo, su reino va avanzando. Amamos el reino y nos alegramos por ello.
El pasaje paralelo de Lucas reza: “Desde entonces el reino de Dios es proclamado, y cado uno entra en él con violencia” (Lu. 16:16). El avance es debido a la constante proclamación poderosa del evangelio: “Todos se esfuerzan por entrar en él”. La frase: “Cada uno entra en él con violencia”, nos da el sentido correcto de “los violentos (o esforzados) lo toman por la fuerza”. Jesús está revindicando el ministerio de Juan que fue el primero en proclamar el evangelio del reino. Muchos oyeron la proclamación de Juan y vieron las señales que hizo Jesús, sin embargo, no quisieron entrar. No se entra en él por la fuerza. Es de entrada libre. Nadie entra pasivamente tampoco. Para entrar en el reino hay que buscarlo y hacer un gran esfuerzo, hay que ir contracorriente, en muchos países hay que sufrir persecución, hay que renunciar a nuestros deseos carnales, abandonar al novio inconverso, dejar el trabajo secular incompatible con el reino, abandonar la búsqueda de riquezas y fama en este mundo, a menudo, sufrir el rechazo de la familia para identificarnos con un grupo pequeño, marginado y criticado. Sí, hay que abandonar todo lo que nos estorba para entrar. Hemos de tomar nuestra cruz y seguir a Jesús. Requiere sacrificio, perseverancia, dedicación y determinación. El reino no es para los débiles, conformistas, materialistas, socialmente correctos, o para los que no están dispuestos a pagar el precio. Es como el Señor dijo a Josué hace tantos años: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente” (Josué 1:7). No hay otra opción si uno quiere entrar en el reino de Dios.
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