EL EVANGELIO DEL REINO (7)

“Jesús les dijo (a los fariseos): De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios” (Mat. 21:31).  
 
Lectura: Mateo 21:28-32.
 
Los que ponen su fe en Cristo y hacen la voluntad del Padre, porque han recibido el Espíritu Santo, ya están en el reino y se gozan de la misma salvación que conoceremos en su plenitud en el futuro: “Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lu. 19:9). Ya experimentamos de muchos de los beneficios del siglo venidero. Conocemos lo que es haber sido restaurados a la casa del Padre, como en la parábola del hijo pródigo (Lu. 15:11-32). Tenemos el perdón de pecados (Marcos 2:5). Hemos sido justificados y hechos justos (Lu. 18:14). Y gozamos de la presencia del Esposo con nosotros (Mc. 2:19). Aunque no sea física, es real. La comunión de Jesús y sus discípulos y los que les siguieron lo experimentamos nosotros como anticipo del gozo y la comunión del reino: “Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido” (Marcos 2:15). Esta clase de comunión fue tan típica del ministerio de Jesús que sus enemigos lo acusaron de ser glotón y borracho. Jesús no vino a llamar a los justos sino a pecadores. Estaba cumpliendo su misión mesiánica cuando llamaba a pecadores a sí mismo. Hay gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente y cuando un hijo vuelve a casa. Nosotros disfrutamos este gozo ahora que forma parte del reino, pero lo conoceremos en mayor grado cuando estemos con Jesús.  
 
El reino vino a este mundo con Jesús de forma parcial. Lo que disfrutamos ahora es solo un pequeño anticipo de lo que tendremos cuando el reino venga en toda la plenitud. Esto está ilustrado en las paralabas del reino en Marcos 4 y Mateo 13. “Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas” (Marcos 4:11). “El misterio del reino” es que ha venido de forma inesperada; es que se puede disfrutar parcialmente ahora antes de su cumplimiento completo. Esto es lo que no entendían los judíos. El apóstol Pablo escribe: “Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” (Rom. 16:25). Que el reino se iba a manifestar en la historia antes de su pleno cumplimiento en la eternidad cuando la historia ya se haya acabado, es el misterio que los judíos no habían entendido, porque no había sido revelado. Dios revela las cosas cuando Él lo ve conveniente, y a muchos les pilla por sorpresa, porque no están pendientes de Dios, y no esperan cosas nuevas y grandes de Él ahora.  
 
Lo que los judíos creían era que la venida del reino sería marcada por un evento apocalíptico, seguido por el Juicio Final y la inauguración del siglo venidero. Jesús creía esto también, y nosotros (2 Pedro 3:10), pero antes el evangelio tiene que ser predicado al mundo entero y se tiene que completar el número de los que han de ser salvos. En esto estamos.

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